Wednesday, February 28, 2007

Medeski Scofield Martin & Wood / Out Louder

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El ascenso de Medeski Martin & Wood (MMW) al Olimpo del jazz fue vertiginoso e inesperado, sobre todo para ellos. Se juntaron casi de casualidad para tocar un día como cualquier otro en Brooklyn, y de inmediato la química del trió apareció, un tipo de jazz juguetón, fresco y de mucha potencia surgió de la mezcla de los tres entonces desconocidos músicos. Ya han pasado 16 años de eso, y hoy podríamos decir que es uno de los grupos más relevante de la fusión mundial. Sus discos (en su mayoría impecables) integran ritmos latinos, del funk y el blues con la electrónica y principalmente, claro, el jazz. Es un grupo que supo realizar un crossover a un público menos purista, agradando a auditores en su mayoría joven y no siempre tan conocedor del tema.

En su último disco de estudio, integran en sus filas a uno de los guitarristas más perfectos técnicamente y con un estilo, que al igual que ellos, es absolutamente nuevo dentro de lo que se conocía antes de su aparición, por supuesto hablo de John Scofield. No vale la pena mencionar la importancia de este último en la renovación del jazz norteamericano de los últimos 12-15 años, junto con figuras como Metheny o los hermanos Marsalis entre otros.

mmw2 El guitarrista ya había grabado un disco acompañado por el trío, pero justamente es acá en donde surge la diferencia entre el ya nuevo clásico A Go Go (1998) con Out Louder (2006). En el disco de hace ya 9 años, Scofield llevaba las riendas, ocupando sus composiciones y arreglos propios, y utilizando a MMW como una banda de apoyo, en cambio en su más reciente placa, es un integrante más del cuarteto. Esto sin duda es un factor positivo para los auditores, ya que el nivel de composiciones de Medeski y la calidad de arreglos del trío son una suma perfecta al talento de Scofield. Se nota de inmediato, sobre todo en la sección rítmica, donde el trío mete mucho más la mano que en A Go Go. Destaco sobre todo el feeling de la sección rítmica, Wood en los graves y Martin en las percusiones son los que hacen la diferencia en este tipo de fusión, bastante fresca y ligadas a ritmos modernos, como el funk y la electrónica. En fin, un disco redondo, de lo mejor que salió el 2006.


Sin duda estos son músicos para escucharlos en vivo, como ya pudimos apreciar al trío neoyorkino en marzo del 2006, y a Scofield hace muy poco en el Providencia Jazz (enero del 2007). Les puedo decir que son dos de los mejores conciertos a los que e asistido, mejor ni pensar escuchar al cuarteto en vivo, sin duda debe ser asombroso. Recomendación absoluta escuchar previamente A Go Go para hacer las comparaciones de rigor. Los dejo con un breve análisis de los temas del disco, y algunos audios para que puedan apreciar el sonido de la placa.


1. Litttle Walter Rides Again

El disco comienza con un tema bien funky, en donde destaca el ritmo groovie que marca la batería de Billy Martin y la ya acostumbrada frescura del Hammond de Medeski. Este tema demuestra lo bien que funciona Chris Wood en el bajo eléctrico por sobre el acústico en este tipo de fusión mas juguetona, un poco mas animada a lo que son los primeros y últimos discos del trío, de cortes mas ambientales.

2. Miles Behind

Quizás una respuesta al “Miles Beyond” de la Mahavishnu Orchestra, es un tema de un corte mas rockero, con Scofield gritando wha whas a través de su Gibson Signature, apoyado sobre el Fender eléctrico de Wood, un tema de tempo bastante acelerado, con distorsiones en prácticamente todos los instrumentos. Un lucimiento para Scofield y digno tributo fusionista a su alguna vez mentor y jefe, Miles Davis.

3. In Case the World Changes Its Mind

Volviendo un poco a la tranquilidad, en un pegajoso waltz donde Medeski toma la melódica (un tipo de pianito que genera sonido al soplarlo) para entrar en un dialogo con Scofield, que nuevamente pone en juego su repertorio de chicherías electrónicas para brindar sus característicos efectos al solear, sobre una base del mismo guitarrista.

4. Tequila and Chocolate

Cosa de leer el título para saber el sabor que trae este tema. Scofield toma las riendas al comienzo de esta bella balada acompañada por un distorsionado órgano de fondo, tema que luego progresa notablemente hacia una fusión latina, con Martin dándole sabor al tema en las percusiones. Scofield usa sus “soleos invertidos” que viéramos en el provijazz en ciertas partes del track, además de octaveos dentro de su clásica técnica. De lo mejor del disco

5. Tootie Ma Is a Big Fine Thing

Lo mas cercano a lo clásico de Medeski Martin & Wood, con un contrabajo pegajoso y una bien lineada batería, que dan paso a un tema bastante funky, de la mano de Scofield y Medeski, sobre todo este último, experto en hacer una fusión bastante colorida, sobre un Sco un poco mas estructurado. Otro de los más notables temas del disco

6. Cachaca

Notable el trabajo y el sonido que alcanza el contra de Chris Wood en los temas mas acústicos, que hace recordar uno de los últimos discos del trío, el futurista End of the World Party (Just in Case) (2004). Claro que el aporte de Scofield hace la gran diferencia, encargándose principalmente de rápidos soleos sobre este tema lleno de frescor.

7. Hanuman

A principio extraño, con lo que parece ser un oboe o clarinete bajo distorsionado (seguro salido de la cajita de sorpresas de Medeski) da paso a un maridaje perfecto de sonidos entre los cuatro integrantes del grupo como no se da en el resto del disco, el juego armónico de un animado Billy Martin y un sincronizado Chris Wood hacen de este tema un agrado al oído, al conjugarlo con el sólido trabajo de Scofield, que asombra con un impecable sentido del tempo, en donde prima el crear una atmosfera por sobre el lucimiento propio, cosa que pocos guitarristas eximios saben hacer, súmenle a eso las súper distorsiones de Medeski y tienen quizás el mejor logrado tema del LP.

8. Telegraph

Las tonadas de catedral gritadas por el órgano introducen un tema más experimental, en completa contrariedad con el anterior. Altamente abierto a la improvisación de la línea melódica del cuarteto, no suena mal pero si un poco débil en comparación con el resto del disco, de un corte mas funky y menos dado a la experimentación sónica.

9. What Now

Volvemos a una base groovie de batería para que esas mismas tonadas catedráticas del tema anterior abran un tema mucho mas groovie que el recién pasado, mas rápido y un poco menos experimental, con un notable solo de órgano tirado al blues, y Scofield posicionándose de a poco sobre este para con su guitarra wah abrir el tema. Sobre el final caen un poco en lo más experimental y más difícil para el oído, perdiendo un poco de fuerza en el cierre.

10. Julia

La composición más bella del disco. Una balada a la que no nos tiene acostumbrado el trío, pero que con clara influencia de Scofield (debe ser de composición suya) sacan adelante el más tranquilo, pero ciertamente mas potente y bello tema del disco. El sentido estético del guitarrista es una vez más, perfecto, nutrido por el excelente fondo ambiental y un ocasional pero preciso soleo de Medeski.

11. Down the Tube

Otro tema cargado de la excelente fusión funky, como se puede apreciar en el disco de MMW Combustication (1998), con algunas bases previamente grabadas. Vuelvo y no me canso de resaltar la labor de Wood en el bajo eléctrico, con una distorsión exquisita, que le da una estética especial al trabajo de los otros tres instrumentos, sin duda la base funky de este tema y de la mayoría. Buen corte, pero innecesariamente largo (dura casi 12 minutos, el más extenso del disco). Obviamente por la duración varía sus ritmos desde acelerados soleos a experimentaciones mas relajadas.

12. Legalize It

Un reggae con influencias latinas, tranquilito y fácil de digerir, agradable para el oído, un corte mucho mas acústico en contraste con un disco bastante mas eléctrico, un frescor necesario para poder cerrar esta excelente placa, de mano de la nueva súper potencia de la fusión mundial.

En resumidas cuentas, un disco que hay que escuchar, y que da a pensar por su solidez en que será un futuro clásico de nuestra época.


Ficha Técnica:

mmw1 Medeski Scofield Martin & Wood / Out Louder
Temas: 12
Tiempo total: 61:57
Lanzamiento: 26 de septiembre del 2006
Sello: Indirecto Records
Precio: CL$13.990 en Feria del Disco (encargo espe
cial), US$13.99 en Amazon.com (+ costos de envío)





Lista de temas:
1. Little Walter Rides Again. (3:55)
2. Miles Behind. (2:53)
3. In Case The World Changes Its Mind. (3:41)
4. Tequila and Chocolate. (6:25)
5. Tootie Ma Is A Big Fine Thing. (4:42)
6. Cachaca. (4:14)
7. Hanuman. (6:24)
8. Telegraph. (3:55)
9. What Now. (4:54)
10. Julia. (5:18)
11. Down The Tube. (11:40)
12. Legalize It. (3:56)


Alex W. Levine.-

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Wednesday, April 05, 2006

Comentario de discos: "Riberas" (Paquito D’Rivera & Cuarteto de Cuerdas Buenos Aires)

Cuando el jazz, el tángo y los sonidos doctos se juntan. Este disco publicado en el 2004 (bajo venta exclusiva en la Argentina) reune a un reconocido saxofonista cubano, pero que lo que hace mejor no es tocar el torcido cuerno de bronce, sino sacarle sonidos inimagniables a un extraño hace poco del jazz: el Clarinete. Así es, Paquito D’Rivera (Cuba, 1948) es uno de los más grandes clarinetistas hoy en día, no sólo del jazz, sino que también de la música clásica, ya a los 5 años sorprendía a todos como un gran prodigio musical, sumándose pocos años después a la orquesta sinfónica cubana, pero bueno, esto no es una biografía.

Bueno, como iba diciendo, D’Rivera (que además toca clarinetes chilenos, realizados en maderas nativas a manos de un luthier argentino) viene a encontrarse con sus raíces en este disco, “Riberas” (Latin Grammy 2005 al mejor Album de Música Clásica). Para ello se reunió con un destacado cuarteto de cuerdas que yo personalmente no conocía, el Cuarteto de Cuerdas Buenos Aires, integrado por Haydée Seibert Francia (Violín), Grace Medina (Violín), Marcela Magin (Viola), y Edgardo Zollhofer (Violoncello). No se hace cuanto que tocan juntos, pero créanme, suenan como un reloj suizo: sincronía perfecta entre estos cuatro y sus cuatro cuerdas respectivas. En el primer tema, Gabriel Senanes realiza una extraordinaria adaptación del tema clásico de Piazzolla “Concierto para Quinteto”, y con un D’Rivera que puede tocar igualmente las incendiarias notas tangueras que hiciera gritar desde su bandoneón Don Ástor, al igual que las sedosas melodías que reflejan la crianza clásica de Piazzolla. Excelente tema, con Oscar Carnero como invitado en Contrabajo.

El segundo tema, “Preludio y Merengue” es un poco más calmado, ahora poniendo a D’Rivera a comandar esta sincronía extraordinaria, juntos suenan como si ensayaran hace más de 30 años juntos. Se nota la influencia latina en esta gran composición clásica de Paquito.

Los próximos tres temas, compuestos en su totalidad por Gabriel Senanes, que en su unión crean la suite “Certeza Incierta (La Vida)” comienzan con un estruendoso ataque del cuarteto, dejando un solitario clarinete que pone escalofriantes melodías sobre esta línea casi armónica en el tema bien titulado “Hipertensión”, que fácilmente podría ser parte de la banda sonora de “Psycho”. Le sigue “Zambita Feliz”, acá esas estruendosas cuerdas se convierten en suaves líneas, pero que mantienen una buena continuidad con la primera parte de la suite. Cierra “Temas con Variación”, ahora el que suena fuerte es el cubanos y su viento, al que luego se unen las cuerdas en un casi estresante inicio, el cello es particularmente destacado en este tema, en donde el cuarteto alterna el toque con arco con el estilo de pulsar la cuerda (fingering), buen final para esta suite, que aunque demuestre la maestría de los cinco músicos, aburre a ratos, ya que cae a momentos muy repetitivos.

Cierra el disco una suite de cuatro piezas de un grande que no necesita presentación: Carl Maria Von Weber, con su “Quinteto en Si bemol Mayor para Clarinete y Cuarteto de Cuerdas”. Obviamente la composición es mejor que el tema anterior. En “Allegro”, el Cello pone la pauta armónica para el despliegue de los otros tres integrantes del cuarteto, y sobre todo el clarinete de Paquito, que alcanza increíble maestría en la ejecución de rápidas partes, en donde no pierde ni en un segundo la claridad de la totalidad de las notas. “Fantasía - Adagio ma non troppo” es quizás el tema más hermoso del disco, en donde delicadas notas surgen de los cinco maestros, en un tema casi melancólico a principio, que luego fluctúa hacia sonidos más alegres. “Menuetto - Capriccio presto” nuevamente saca el jugo al clarinete del cubano, que entra en una discusión sonora con el cello de Zollhoffer, afirmados en una delicada columna otorgada por las otras tres músicos, luego la viola pasa a comandar el tema otorgando una música mas cálida, retornando a continuación a los sonidos característicos del principio del tema. Para cerrar la suite y el disco, “Rondó - Allegro giocoso” pone a las cuatro cuerdas al son de un galopeo, para que D’Rivera suene con la mayor rapidez y claridad del disco, tocando notas muy altas.

No esperen mucho Jazz acá: recomendado especialmente para quienes gustan de la música docta, pero un buen apronte para aquellos fanáticos del síncope norteamericano que quizás quieren abrir sus oídos a sonidos nuevos, o por igual a aquellos fanáticos de Paquito D’Rivera que quieren escucharlo “en su salsa”.

Alex W. Levine.-

Como muestra: “Concierto Para Quinteto”, compuesto por Ástor Piazzolla, Arreglo de Gabriel Sananes, Óscar Carnero de invitado en el Contrabajo.



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Friday, March 03, 2006

El mejor disco de jazz, así nomás.

Son palabras mayores, pero quizás son pocos los que podrían discutir que “Kind of Blue” (1959) del multifacético y genio de la trompeta Miles Davis, no es el mejor disco de jazz de todos los tiempos. Es un disco obligado para cualquier amante de esta música, y debería estar en las colecciones de quienes quieren introducirse en el jazz, o simplemente en los estantes de quienes gustan escuchar de un buen disco. La formación es más estelar que la selección de basketball nacional de USA. En la batería, Jimmy Cobb; al piano Bill Evans; en el contrabajo Paul Chambers; en el saxo alto Julian “Cannonball” Adderley; en el Tenor el gigante John Coltrane; y en la trompeta obviamente el creador del Jazz Fusión y el astro del Bop, Miles Davis. Bueno, no hablo más porque NO SOY DIGNO!!!!! jajajajaja, y es que es un disco que merece palabras mayores, en realidad se podría escribir un libro de mil páginas sobre esta grabación, y aun no podria describir los 55 minutos de, como diría Cobb “un sonido salido del cielo”.

A todos aquellos que quieren iniciarse en el jazz, TIENEN QUE COMPRAR ESTE DISCO!, es la más obligada grabación para quienes se interesen aunque sea un poco en este estilo de música.

Bueno, acá una crítica de algún español atrevido, igual si saben ingles pueden encontrar una más especializada. Saludos!

Alex W. Levine.-


Miles Davis ha sido siempre uno de mis trompetistas preferidos. Fue irremediablemente reconocido su talento a principios de los 50 durante el periodo del "hot jazz".Su habilidad para manipular las notas agudas con esa rapidez nunca dejara de asombrarnos. Esto ocurre en canciones como "Four".Sin embargo no por su primera etapa de "hot jazz" lo mas recordado. Davis seguramente es recordado por este álbum, Kind of Blue, de 1959.

Kind of Blue cambiara la cara del jazz para siempre. Solo con los acordes menores y mayores, pero manejando increíblemente las escalas y creando infinitas posibilidades, nos muestra en los solos la gran habilidad que tiene este tipo. Brillantes improvisaciones en un cambio para bien (yo creo),un cambio que será motivo de que este álbum haya sido un éxito tan comercial y criticado.

Empieza con la canción universalmente aclamada "so what". Paul Chambers con el bajo tocando lento y la replica de Bill Evans al piano con acordes suaves desde el fondo. Despues de un minuto el bajo cambia el tempo de la canción...la batería...y aparece la genial trompeta de Davis, y Julian “Cannonball” Adderley y John Coltrane con el saxo. Con una melodía similar empieza también "Freddie Freeloader " pero pronto se rompe en un solo de piano de Wynton Kelly (es la única canción en la que Evans no está al piano)con mucha variedad de escalas y ritmos...luego Davis con otro expresivo solo fluyendo CON control e impresionando a todo aquel que le este escuchando. Cabe destacar los cambios tan dinámicos de esta canción asi como la actuación de Coltrane con el saxofón...termina con la misma melodía que empieza...
"Blue in Green " es la canción mas corta del álbum, dura sobre 5 minutos y medio pero eso no quita para que sea una de las mejores canciones del conjunto...Un sentimiento nostálgico para los amantes del jazz transmitido perfectamente por la trompeta de Davis y un loco control de la batería por parte de Cobb (uno de los mejores baterías que oí). Coltrane también se atreve con los solos aquí pero de una forma mas conservadora que en otras pistas. La acaba Davis de forma magistral.
"All Blues",un ritmo sólido de piano, bajo y batería, a los que luego se suman los saxos y la trompeta...Davis y Coltrane atacan con su habilidad mencionada del uso de las escalas, y muy buenas transiciones lentas en una muy buena pista.
Hay 2 versiones de "Flamenco Sketches",que son prácticamente iguales...la única diferencia esta en las improvisaciones de los solos. Continuas replicas de piano y bajo siguiendo la melodía marcada por la trompeta de Davis. Destaca la batería de Cobb y a Coltrane que de nuevo es impresionante...

Es simplemente un brillante álbum de jazz para todo el que le guste, sin olvidar que casi todos lo son en este genero. Innovaciones y creatividad en las composiciones de Miles Davis(compuso todas las canciones) y geniales solos...solo escúchalo y veras...

Fuente: Dooyoo

"So What", el primer corte del disco, temón.


"All Blues" Mi favorito y uno de los temas con mas covers q conozco.

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Saturday, January 28, 2006

Una muestra del disco de Kenny Garret

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Crítica de Discos: “Pursuance: the music of John Coltrane"

Ya se ha hecho costumbre hoy en día en el vilipendiado mundo de la música emular a los grandes maestros. Lamentablemente a veces, por no decir casi siempre, este “emular” se convierte en “copiar”, y como ya es conocido en el séptimo arte, “las segundas partes nunca son buenas”, y es lo que suele ocurrir con los discos de tributos. Aún recuerdo un desastroso disco de tributo a King Crimson, banda de la que me declaro fanático a muerte, llamado “Schizoyd Dimension”, si es que lo llegan a ver por favor quémenlo. Bueno, esto suele pasar a mi gusto por dos razones:

1. Se trata de emular al artista al pie de la letra, y todos sabemos que el original siempre es mejor, sobre todo cuando hablamos de grandes músicos o bandas (como lo que pasa con el disco que ya nombré);

2. Los discos si bien rinden tributos, se alejan demasiado del estilo original, y por lo tanto alejan a los adeptos a tal grupo (por ejemplo todos los tributos que hace el “String Quartet”).

En “Pursuance: the music of John Coltrane” (1996), no ocurren ninguno de estos dos fenómenos tan comunes. En realidad es como un bicho raro dentro del mundo de los covers. Para hacerlo aún más complicado, Kenny Garrett decide hacer un disco para rendirle homenaje al virtuoso y mítico cuerno tenor de John Coltrane, quizás el saxofonista que mas ha influenciado a todas las generaciones posteriores de tales instrumentistas, revolucionando el mundo del jazz al inventar una nueva forma de tocar este bronce. El disco se mantiene a ralla dentro de los márgenes del hard-bop (que los hermanos Marsalis han sabido mantener a flote en su beta más pura, un estilo que parece percibir cada día más adeptos), presentando una cuota de frescura que lo diferencia de un hard-bop clásico mas de los ‘60-‘70.

El batallón: Kenny Garrett en el saxo alto, un músico que debo admitir no conocía antes de escuchar este disco y con el cual quede sorprendido. Como la mayoria de los saxos modernos, es inevitable escuchar la gran influencia del método de Coltrane en su sonido (a pesar de que Garrett cultiva el alto, mientras que Coltrane hacia de las suyas en el Tenor y Soprano), pero no cae en la copia: le imprime su estilo propio, fraseando suavemente cuando es necesario en ciertas baladas, con cambios de volumen que lo mantienen a uno despierto y atento a lo que vendrá después (“Equinox”). Tomando un tema clásico del maestro, de su monstruoso discazo “Giant Steps” e imprimiéndole el sonido free-jazz que cultivaría Coltrane en sus ultimos años (“Countdown”). En la guitarra el fructífero y virtuoso de la eléctrica Pat Metheny, un hombre que se mueve por variedad de estilos del jazz (digamos be-bop, Hard-bop, múltiples tipos de fusión, etc.) y que le pone un tono de frescura al disco, especialmente en el tema “Lonnie’s Lament”, en donde hace gritar a su guitarra como ya nos tiene acostumbrados en sus trabajos para caer en una catarsis junto a Garrett. En la batería Brian Blades, un hombre que sabe como pegarle a los tambores al mas puro estilo de un Max Roach o un Elvin Jones, es como un batero sacado de los años sesenta con una fuerza y soul novedosas por decir lo menos que brindan una columna rítmica perfecta al disco, junto al contrabajista Rodney Withaker, quien quizás es el punto mas bajo de la formación, sin aportar mucho en su instrumento, pero permite junto a Blades que haya un despliege melódico ideal en la otra sección de la banda.

En resumen, un disco que suena, llena y se agradece, que recrea clásicos de la cantera del mas grande saxofonista de todos los tiempos (junto a Charlie Parker, para no herir sentimientos) imprimiendo una frescura a estas joyitas del bop. Garrett, si bien suena a Coltrane, no toca “a lo Coltrane”, toca a lo Garrett, y esto permite tener un disco al que por fin le podemos llamar “un digno tributo”.

Pongámosle un 8/10, recomendable para los amantes del bop.

Alex Levine.-

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